GRACIAS

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A todos los que visitan Mi Rincón, me dejáis vuestros comentarios: ¡¡Gracias!!. No suelo contestar a vuestros comentarios en las entradas, así que quede aquí mi gratitud.

domingo, 12 de enero de 2014

Epístola III

Estimada Sor Lucía:

Esperamos que al recibo de ésta se encuentre bien de salud. Nosotros bien, Gracias a Dios.

Madre, hemos recibido su carta en la que me informa de la muerte de mi tía Dolores. Hace tres años que no nos escribíamos. En su última carta me contaba que se encontraba bien, nunca pensé que su fin estuviera tan cerca.

Ahora mismo no sé siquiera qué puedo decir. ¿Cómo podré perdonarme el olvido? En mi familia han pasado cosas graves en estos últimos tres años y por ello, quizá, aunque suena a excusa imperdonable, dejé de asistir a mi tía, aunque fuera con las cartas, de visitas ya ni hablemos.

A veces la vida te va guiando sin tan siquiera ser tú dueño de tus propios pasos. Nos ha pasado un poco eso, Madre, nos hemos ido dejando guiar y hemos ido dejando atrás cuestiones importantes. Lo siento, lo siento de veras.

Ahora vienen a mi cabeza recuerdos infantiles de mi tía. La tenía idealizada de pequeña, tan guapa, tan verdes sus ojos, tan limpia su sonrisa, tanta bondad en su corazón. 

Y como la abandonamos, ya sé Madre que vosotras la habéis cuidado como si fueráis de su familia, pero nosotros la abandonamos, así de cruel se me presenta ahora.

Lo siento tanto Madre, si pudiéramos volver atrás ¿verdad? pero eso es imposible. 

Sólo decirle que nos haremos cargo de todos los gastos del sepelio, y que me alegro de que hayáis podido enterrarla junto a su hermana, a la que tanto quería.

No puedo decirle nada más, Madre, que lo siento mucho y que llevaré este pesar mientras viva.



Epístola I

Epístola II

sábado, 4 de enero de 2014

Tripitir

-Tengo que  comprar detergente- pensaba mientras iba llenando la lavadora con la ropa de color.
-Tengo que comprar detergente- se decía para sí misma mientras echaba el suavizante en el cajetín correspondiente.
-Tengo que comprar detergente- le dijo al hijo, esta vez con voz alta y clara, en un intento de exorcisar su mala memoria.

Para ella que sólo lo había dicho una vez y su hijo en cambio se preguntaba por qué mamá repite las mismas cosas tres veces.

lunes, 27 de febrero de 2012

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

En España, no ha habido un terremoto de magnitud insoportable, ni un tsunami que haya arrasado el país, ni tenemos la famosa pertinaz sequía, que haya agrietado la tierra, impidiendo que crezca ni siquiera una lechuga, ni nos ha bombardeado (literal con bombas) ninguna alianza extranjera, ni un fuego demoledor arrasó la piel de toro de norte a sur, ni......

¿Que pasa entonces?  Quien o quiénes nos están llevando a tal situación que pudiera parecerse a las consecuencias de los desastres que puse arriba.

Sin casa, sin trabajo, y el que lo tiene rozando la la esclavitud, por lo de abusivo de las condiciones.

Sin esperanzas, todo va a ir a peor , según nos dicen.

Nuestro terremoto, tsunami, fuego, sequía, bombardeo es únicamente financiero. Unos pocos se están cargando el trabajo de otros muchos, en su propio interés.

La ambición sin escrúpulos, la cobardía del Estado y del Gobierno, ésos son los culpables.

viernes, 23 de diciembre de 2011

lunes, 31 de octubre de 2011

Muertos.

Lloran por sus muertos, los recientes, los muertos que aún no se han ido del todo y viven entre sus casas y sus cosas, y los lloran y el dolor se agarrota en la garganta y en el tórax.


Otros ya no lloran, sus muertos se han ido difuminando con el tiempo. Esto también pasa con algunos vivos a los que perdimos la pista hace tiempo.  Ya no se lloran y el recuerdo se va perdiendo de a poquito.


Los hay que buscan a sus muertos, huesos rotos en fosas comunes. Los buscan desesperadamente, reclamando para ellos un enterramiento digno, un lugar a donde poder acudir para tal vez llorarles de nuevo, a donde poder llevarles flores en días como éstos.


Y yo que sé dónde estás, que no tengo que rescatarte de ningún lugar olvidado, que podría llevarte flores, no lo haré, porque no pude quererte en vida y a los muertos los voy olvidando.

domingo, 7 de agosto de 2011

Bloggers contra el hambre en Africa





Traigo esta entrada solidaria desde el Blog de María, compartido también por Felipe y Kabila

La situación en Somalia es insostenible. La ONU ha alertado sobre la extrema situación de hambre que se está viviendo en Africa, contabilizando 20.000 muertes de niños somalíes.

Debemos sensibilizarnos de lo que está pasando en el tercer mundo , ya que a pesar de que en nuestro país le está azotando la crisis, nosotros tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, pero en cambio, allí, ellos no las tienen cubiertas y van muriendo muchos niños cada día.

Por eso, es importante aportar nuestro granito de arena, porque un pequeño gesto de cada uno de nosotros puede suponer salvar una vida humana.

No nos cuesta nada colaborar a través de nuestros blogs difundiendo esta información, para que llegue muy lejos, y de este modo, concienciarnos sobre la terrible situación que se está viviendo en Africa.

Aportemos nuestro granito de arena:

A través de Cruz Roja Española

SMS con la palabra Africa al 28077 (1,20 € IVA incluído que se destinan de forma íntegra a la causa)

Llamando al 902 22 22 92

Mediante transferencias bancarias a la cuenta bancaria de Cruz Roja Española.


También es posible colaborar con la cuasa africana a través de Cáritas, Médicos Sin Frontera, Save the Children o Intermon Oxfam

jueves, 2 de junio de 2011

Saludos

Tengo abandonaíto mi rincón. Os tengo abandonaítos, pero os tengo presente. Ahora no tengo mucho tiempo para  el blog, para leeros, o mis prioridades son otras en este momento. Todo este movimiento en el que me he integrado absorbe mi tiempo y mis energías. Pero es fascinante. Os prometí y lo haré, una crónica de cómo estoy viviendo el Spanishrevolution. Pero es que se sucenden los acontecimientos tan rápido que no doy abasto.

No os olvido. Vuelvo tan pronto como me sea posible. Un besazo a todos y os animo a que participéis en vuestras ciudades y pueblos o barrios.

Un beso para todos, de corazón.

domingo, 24 de abril de 2011

Última sesión.

Decidió sacar la entrada. La película estaba a punto de comenzar y su amigo no había aparecido. Ya que estaba allí, no iba a perder la oportunidad de ver la película que tanto le interesaba.


-Una entrada, por favor. A ser posible en la última fila.

La aburrida taquillera repasó las butacas libres y no encontró ninguna en la última fila. -Lo siento, sólo quedan en la novena , se ve bien desde ahí también.

Resignada entró en la sala. Ya habían apagado las luces y le costó algo localizar su sitio. Hubiera preferido estar en la última fila, resguardada por la pared.

La película era un musical. Las canciones y los bailes se mezclaban entre el guión, y cuando sonaba la música el volúmen en la sala llegaba a ser ensordecedor.

Nadie escuchó su grito ahogado cuando el cable le bordeó el cuello hasta dejarla sin aliento.

Hubiera sido mejor, indudablemente un asiento en la última fila.

martes, 22 de marzo de 2011

Debería aprender a olvidarte.Olvidar tu risa, tu pelo y tus manos.Olvidar tus besos, tu mirada.Debería, pero no quiero.Si te olvido ¿qué me queda?. Tu recuerdo es lo único que tengo.

jueves, 17 de marzo de 2011

Juego peligroso


Isabel tenía recuerdos alegres de su infancia. Había sido, podríamos decir, que una niña feliz. Su familia sin ser rica, no había pasado penurias, y ella se había criado en un ambiente sano, confortable y cómodo.

Fue al cumplir, más o menos, los quince años, cuando todo empezó a cambiar. Sus padres, a los que siempre había visto unidos, amándose como si el tiempo no castrara al amor, empezaron a comportarse distinto y distantes entre sí.

Isabel, ya de mayor y por mucho que rebobinara su vida,  no alcanzaba a comprender el porqué de ese cambio y de vez en cuando, arropada por la intimidad de la cocina, mientras ayudaba a su madre a preparar comidas, sacaba a relucir su duda.

Su madre nunca había pensado revivir toda esa historia. El tiempo había pasado y casi no se acordaba ya de ella. Consuelo, una mujer casi anciana, se sentaba ahora frente a su hija, que le suplicaba con la mirada que le contara, que -mamá, por favor, necesito saberlo todo- Consuelo no sabía mentir, quizá ocultar verdades, pero mentir no.
-Hija, de eso hace ya mucho tiempo- le decía con la resignación de la que sabe que más tarde o temprano tendría que hablar.
-Bien, mi vida. Hace mucho tiempo, aún siendo tú todavía una niña, tu padre, que en paz descanse y yo, teníamos un juego. Todo inocente, créeme.

El juego consistía en sorprendernos con algo que los dos estábamos seguro que dejaría al otro perplejo. Tu padre por ejemplo, se presentó un 26 de septiembre con un pavo, vestido de Papá Noel, y simulando que era Navidad. Una locura, pero él tenía esas locuras maravillosas.

Yo también le sorprendía. En cierta ocasión, quise ser muy original, impactante. Era joven y atrevida. No se me ocurrió otra cosa que decirle que tú no eras hija suya. Todo era parte del juego, pero él no lo entendió así. No sé por qué, pero aquella broma pactada lo llenó de tristeza y rencor. Desde entonces, ya no fue lo mismo. Empezamos a distanciarnos. Nos amábamos mucho, pero ya nunca fue como antes. Una tontería que se nos escapó de las manos-.

martes, 15 de marzo de 2011

jueves, 24 de febrero de 2011

Dominó

                                                                 imagen de internet

Una guerra civil, orfandad, recalar en Sevilla, matrimonio, hija, música, amor, matrimonio, hijos, divorcio, amigos, escribir, internet, blog, tú.

viernes, 28 de enero de 2011

Destino

Para su gusto la habitación estaba demasiado oscura. A ella le gustaba la luz, acostumbrada siempre a la de su tierra. Incluso ni para dormir le molestaba la luz. Cuando, más tarde, recreó esa tarde, pensó que también esa semioscuridad formaría parte del decorado.

La habitación no era demasiado grande. Lo justo para una mesa de camilla, pequeña, un par de sillas, colocadas estratégicamente una enfrente de la otra. Unas plantas en uno de los rincones. Algún cuadro. Le llamó la atención una lámina de un Corazón de Jesús. Habría algo más, pero no lograba recordarlo.

La pitonisa era una mujer grande. Morena, ojos oscuros y hermosos, que se clavaban en los suyos con descaro.

Mientras barajaba el Tarot, iba comentándole cosas de su vida, de la pasada, y ella iba asintiendo un poco asustada quizás.

-Corta con la izquierda y concéntrate en lo que te ha traído aquí.

Obediente hizo lo que le pedían. Cortó la baraja con la izquierda y se concentró todo lo que pudo.

Las cartas se fueron esparciendo por la mesa, la pitonisa pasaba las yemas de los dedos por ellas, como si las acariciara.

-Bien. Las cartas me hablan de un cambio en el trabajo. Te va a llegar un dinero por sorpresa. 
En tu vida sentimental, que es lo que te interesa, no habrá cambios.

-¿Ahora?.  Se atrevió a preguntar.

-Nunca. Estarás sóla siempre. Habrá hombres en tu vida, eres joven y atractiva, pero estarás sola. Ese es tu destino.

 

lunes, 10 de enero de 2011

Naranjas y nueces

El aparador de la salita en casa de la abuela, ya no tenía más hueco para guardar recuerdos. Con los años, tantos ya, la abuela había ido acumulando tarjetas, platitos de viajes, dedales, juegos de café incompletísimos, sorpresas de roscón, frascos de colonia bonitos y vacíos, cientos de cacharritos que a Mónica le encantaba mirar, repasar, tocar.

A Mónica la dejaban algunas tardes con la abuela, mientras sus padres se ocupaban de alguna tarea en la que la niña sólo sería un estorbo. Y a ella eso le encantaba. Solía mirar a su abuela desde abajo. Ponía su barbilla apoyada en la mesa de camilla, y elevaba su mirada de aguamarina hasta que se topaba con la cara serena de su abuela.

-Me gusta tu color azul del pelo abuela
- Ah, eso ha sido un capricho de mi peluquera, dice que los reflejos azules son más elegantes. A mí me da igual, la dejo hacer.

La niña se embobaba escuchándola. No se cansaba de oirle sus historias, mil veces repetidas, pero le pasaba como con los cuentos, mil veces escuchados y mil veces sorprendentes.

Las manos de la abuela eran blancas y firmes. Con qué delicadeza le despejaba la frente de aquel  flequillo rubio que se empeñaba en cubrirle los ojos color del mar.

-Así está mejor.

Merendaban siempre naranjas y nueces. Su abuela cogía la naranja y empezaba a pelarla por uno de los polos, iba deslizando el cuchillo por toda la fruta, rodeándola, sin romper la cáscara, y eso era fascinante.

miércoles, 5 de enero de 2011

lunes, 27 de diciembre de 2010

Epístolas (II)

Querida María:

   Me alegraré que al recibo de esta os encontréis bien, yo por aquí bien Gracias a Dios.


   María, hoy me ayuda mi buena compañera Adelaida. Ya no veo bien y me tiembla mucho el pulso. Pero gracias a Dios tengo buenas compañeras que me ayudan.


   María, me alegré mucho de tu carta. Y de que esteis bien, comprendo que con la obra no hayas tenido tiempo.


  De lo que dices de mis huesos te digo que ando nada más que regular. Hace mucho frío y mis huesos también se resienten, pero todavía puedo moverme, gracias a Dios.


   De lo que dices de la niña también me alegro por ella. Ya se casará por la Iglesia cuando sea. Si ella es feliz, nosotros también lo estamos.


   De lo que dices del niño, él es joven y muy listo, seguro que se abre camino en la vida, como su padre y su madre.


   De lo que dices de venir pues yo que te voy a decir, que estoy deseando veros, a tí, a tu marido y a los niños si vienen.


  María yo estoy bien. Aquí me tratan bien. Las monjitas son muy buenas con nosotras. Nos dan pasteles y chocolate los domingos. Mis compañeras también son muy buenas conmigo y me ayudan mucho. 


   A mi me hubiera gustado más estar con vosotros pero comprendo que con el trabajo, los chicos, no habeis podido. Pero no me quejo. Estoy bien.


  María, tengo que decirte que me salió un novio. Hablo con él todas las noches, después de la cena que nos dan muy temprano aquí. Solo lo veo unos minutos. Está siempre sentado y con corbata y  habla de guerras, de política, de asesinatos, de inundaciones. A veces también habla de cosas buenas. Y me habla cosas a mí sola, nadie más puede escucharlas. Luego sale hablando del tiempo otro, pero éste es el novio de Adelaida.

  Escribeme pronto y ven a verme cuando puedas. Tu tía que no te olvida.  Dolores.

 

martes, 21 de diciembre de 2010

Epístolas (I)

Querida Dolores:

     Espero que al recibo de estas cuatro líneas te encuentres bien, nosotros por aquí bien, a Dios gracias.

     Dolores, hace tiempo que no te escribo, te pido perdón por no haberlo hecho antes, pero hemos tenido obras en la casa y poco tiempo para muchas cosas. Creo que a veces no tengo tiempo ni  para pensar siquiera.

     ¿Cómo estás? ¿Estás mejor de los huesos? Ahora con esta humedad.... Aquí no deja de llover, pero no nieva. ¿Ha nevado ya en el pueblo? Si supieras cuánto echo de menos el pueblo, a pesar del frío y de ese invierno interminable.

     Por aquí estamos bien. La niña ya no vive con nosotros. Se fue a vivir con su novio. Ya sabes, ahora la juventud no piensa tanto en casarse, vivir juntos sí, pero eso de casarse ya es otra historia. A mí me da igual, mientras que estén felices, bueno, yo también lo estoy. Y total casarse para qué. ¿No piensas tú lo mismo?. Anda la juventud como antes de.... bueno, mejor no recordarlo.

     El niño todavía no terminó la carrera, pero ya le falta poco. Y cuando termine a buscar trabajo. Ahora está la cosa muy complicada con el trabajo Dolores. Tendremos que tener paciencia y seguir ayudándole.

     Nos hubiera gustado ir a verte en el puente. Pero con los gastos de la obra, le debemos al Banco una barbaridad, la niña que ya no ayuda en casa, y mi marido que gana menos ahora, bueno, que tenemos más apuros, pero para el verano intentaremos ir. Te lo prometo.

     Por lo demás estamos bien de salud, que es lo importante, bueno, algunas goteras tenemos ya, nos vamos haciendo viejos Dolores. Pero estamos bien. El trabajo, la casa, la rutina, todo en su sitio.

     Dolores, escríbeme pronto que tengo ganas de saber de tí. Sé que estarás bien, de lo contrario nos hubieran avisado, pero quiero que me lo digas tú en tu carta. 

     Esperando noticias tuyas, se despide tu sobrina que no te olvida.  María.





     





     

    

jueves, 16 de diciembre de 2010

Sin musas (actualizado)

Hace ya unos años asistí a un Taller de Escritura. De esos que hacen por los Distritos del Ayuntamiento.  Ni siquiera lo terminé, pero algunas cosas de las que dieron me sirvieron algo.
Ni que decir tiene que no me considero ni una cuarta de escritora, ojalá!! pero me gusta escribir, aunque sean “chuminás” como me digo a mí misma.
Una de los consejos que nos dieron es que siempre deberíamos tener a mano papel y lápiz. Apuntar todo lo que se nos pase por la cabeza de lo que luego podamos sacar algo. Aunque sea una palabra, o una frase, o el tema para un cuento, o un sentimiento… lo que sea, apuntarlo, porque es verdad, esas ideas que se nos cruzan comiendo una pizza, luego se olvidan, como los sueños.
Y aquí estoy, sin una idea para esta entrada (evidentemente no apunto nada). Y me pregunto ¿qué hago aquí?.

Actualizo 18 diciembre
Otra vez bajo la lluvia a la calle, y seguiré manifestándome hasta que me quede sin fuerzas. Hay que decir NO a tantas cosas. Hay que  CAMBIAR tanto. Entre todos podremos. Salud.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Un día muy muy feliz.

Ayer fue un día muy feliz para mí. Llovía a cántaros en Sevilla, a pesar de eso volvimos a manifestarnos.

Ayer también fue mi cumpleaños. No pensaba celebrarlo, pero mi hija fue la artífice de un almuerzo con fiesta sorpresa incluída que no me esperaba para nada. Fue muy emocionante. Aparte de mi familia, lo celebramos con amigas mías que ni sospechaba encontrarme. Creo que podré perdonarle que me bicheara mi agenda del móvil.

Fue un día lleno de emoción, sorpresas y felicidad por verme rodeada de mis seres más queridos. La familia y los buenos amigos, es lo único importante en realidad.

También ando de cumpleblog. No sé cuánto tiempo aguantaré con el invento, pero por ahora disfruto y eso es bastante para continuar.

En fin, medio siglito a mis espaldas, algún dolorcillo de huesos, y muy feliz.

Gracias a mis hijos y a la madre que me parió. Gracias Pitufina, no olvidaré nunca el día de ayer.

Besos a todos.

martes, 16 de noviembre de 2010

La Lotería.


 (hoy es más largo de lo habitual, siéntolo)

           No tenía porqué madrugar. Podía llegar al despacho tranquilamente a partir de las once. Su socio de bufete se encargaba de llegar pronto e iba ordenando los asuntos para cuando él llegara. Aquel día, como siempre, lo despertó la radio que tenía programada para que sonara a las diez. La cantinela de los niños era interrumpida por algún que otro comentario del periodista de turno. Estaba ya pasando la maquinilla con desgana sobre su cara cuando el tono de la retransmisión cambió de repente: -“¡300 millones de euros! Sí señores. El gordo ha salido por fin cuando son exactamente las 10:57 de la mañana de este día glorioso en el que tantas familias españolas han sido agraciadas con....”. –Todos los años igual- pensó él. El número mágico fue repetido incesantemente, y el comentarista se afanaba en dar todos los datos que se esperan en una ocasión así: Cuántas series del número se habían vendido, cuántas habían sido devueltas y qué pena, cuántos millones se habían repartido en total y lo fundamental: dónde se habían repartido. Así fue descubriendo sus datos, sus estadísticas y él pudo oir mientras terminaba de afeitarse, que –“..se habían vendido, señoras y señores, en la administración nº 35, en pleno centro de Sevilla, enhorabuena a todos los sevillanos por...”. A Eduardo fue justo en ese momento cuando empezó a encogérsele el estómago. Y fue decididamente cuando el corazón se le desbocó en el momento en que comprobó su décimo. Ahí estaba al dorso el número estampado en tinta negra: “35”. Sí, efectivamente, era la Administración. Ya sólo tuvo que prestar atención a la radio que por enésima vez repetía el número agraciado, y sí era su número. Eduardo no fue ese día al bufete. Sólo llamó por teléfono a su socio y lo citó para almorzar. Con tanto dinero pensó en dejar de trabajar por un tiempo y dedicarse a lo que a él le gustaba realmente que era justo no tener que trabajar. Se dedicó a viajar, a convidar a sus amigos y sobre todo a beber. Siempre pensó que podría volver a ejercer, pero su deterioro fue tal que, gastado el dinero, perdido los amigos, y sin un duro en el bolsillo, le fue imposible hacerlo. 

            Eduardo tuvo la mala suerte de que una mañana le sonriera la buena suerte..

            Estrella volvía a casa siempre sobre las diez y media. Ya había dejado a los niños en el colegio y de camino, se traía algunas compras y el pan. Mecánicamente encendía la radio mientras se preparaba su segundo café y unas tostadas. Estrella pensaba que algún día acabaría todo. Su pesadilla. Pensaba que con un poco de suerte a él lo pillaría un coche, o se iría con otra o que lo que era más difícil que él cambiaría. A Estrella el miedo le corría por las venas. Pensaba que tarde o temprano todo acabaría. Pero ¿cómo?. No podía huir, no tenía trabajo, ni dinero y además estaban los niños. ¿Dónde iba a ir con dos criaturas y sin un duro?. A Estrella el miedo le impedía pensar. Casi se desmaya cuando escuchó  por la radio el número en el que había recaído el gordo de la lotería. Eran casi las once. Lo reconoció enseguida: era su número, todos los años jugaba con el mismo. Fue corriendo al cajón donde lo tenía guardado y allí estaba. Ella nunca pensó que le tocaría. No tenía ilusión. A Estrella el miedo le impedía soñar. Ese día por la noche se repitió la misma historia. A la mañana siguiente, cuando volvió a casa sobre las diez y media, Estrella empezó a prepararlo todo. Cobraría el premio, recogería los niños en el colegio y ya no volvería más. 

           El marido de Estrella pensó en su mala suerte. Una mañana a su víctima le había sonreído la buena fortuna.

            Migue sacaba las bolas perfectamente sincronizado con su compañera Lucía. Ella cantaba el número y Migue el premio. Eran casi las once y les quedaba poco espacio que rellenar en el alambre que además era el último de su turno. Migue había estado soñando toda la noche anterior en que podría ser él el que cantara el gordo. Recibiría muchos regalos y además sería un honor. A cada bola que colocaba miraba a su compañera con ansiedad. Lucía sacó la última y Migue casi sin darse cuenta el premio gordo. Los flashes casi le impidieron ver bien a los que estaban en la sala. 

            Migue pensó que eso sí  era tener buena suerte.

martes, 2 de noviembre de 2010

Te quiero

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

M.Benedetti

domingo, 10 de octubre de 2010

viernes, 8 de octubre de 2010

CONVIVENCIA

No hagas a los demás lo que no quieras para tí.

sábado, 2 de octubre de 2010

Otoño



¿Qué miras amor por la ventana?
-La lluvia, el viento, 
el tiempo que pasa
¿Qué temes?
-Las noches que se alargan

Qué gesto inútil retrasar la hora.
Y esa oscuridad que nos devora,
qué sensación de fin se me apodera.

Un año más, y yo sintiendo
Que el tiempo pasa y la lluvia  y el viento.

¿Y tú qué piensas, amor?
-Qué cerca estamos del invierno.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

A María Luisa

Con ella aprendí a distinguir las lunas:

"Mira, si ves una C es que está en menguante"

Me enseñó los trucos de una buena bechamel, a hacer canelones y trufas de chocolate.
Nos regalaba un mes entero de vacaciones en la playa, allí dónde mi hija descubrió con dos añitos que la Luna también está en el mar:

"¡Mamá, mira, si es la luna de mi casa!"

Me tranquilizaba cuando mi hijo no daba señales de vida. Para él un "ahora vengo" podían suponer dos o tres días de ausencia:

"No te preocupes, no tener noticias es la mejor noticia"

Hizo mía una máxima suya:

"La vida es un bidón"

Me contaba historias antiguas de Sevilla y me bañaba con el azul de su  mirada.

Era una Señora, en el más amplio y absoluto sentido de la palabra.

Pienso muchísimo en ella, y la echo de menos, muchísimo.

Varios días antes de irse para siempre, tenía un mensaje suyo en mi contestador:

"Llámame, tengo que hablar contigo. No dejes de hacerlo, llámame"

Pero no la llamé, y llevaré ese mensaje clavado todos los días de mi vida.  

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Better half.

Sé que todos tenemos nuestra media naranja. En  algún lugar del mundo se encuentra esa persona que nació para encontarnos. Y que nacimos para encontrarla. Eso es así, aunque la vida muchas veces se empeñe en que no coincidamos.

Pienso en mi alma gemela. Existe, lo sé. Sé que podríamos hacer todas esas cosas juntos: montarnos en autobuses, coger aviones,  navegar, recorrer senderos y cruzar montañas. Sé que me ayudaría a recordar películas y libros, que me entendería sólo con la mirada, que muchas veces arrancaríamos a hablar los dos a la vez, casualmente de lo mismo.

Sé que me dejaría dormir por las noches, y que despertaría mi sexo al amanecer, que es cuando más me gusta.

Sé que nos reiríamos hasta reventar de tonterías, y que lloraríamos juntos por el mismo dolor.

Mi alma gemela existe, lo sé. Pero pasa que siempre que me choco con mi media naranja, se hizo zumo, que alegremente se está bebiendo otra.

Salud.


(Imagen de internet)

martes, 31 de agosto de 2010

Evasión

Había llegado a la parada sin darse cuenta, casi sin querer. En realidad no sabía ni porqué se había subido. Quizá por inercia. Necesitaba pensar y extrañamente el autobús la invitaba a ello. Nadie con quien tener que hablar, sólo mirar distraída por la ventanilla. El autobús podía llegar a ser su refugio.

No podía dejar de pensar en él, en su particular refugio, donde tantas veces lo había visto evadirse también.

A él le gustaba sentarse en la zona del salón a la que llamaba cariñosamente "su biblioteca". No era en sí una biblioteca, pero era  su espacio, donde tenía sus libros, los leídos mil veces, los empezado a leer otras tantas, los que jamás leería...


Cuando el día amanecía soleado, se colaban rayitos juguetones entre las láminas de las persianas, y a él le gustaba jugar con las formas que adquiría el humo de su cigarrillo, daba una gran calada y lo expulsaba fuerte, extasiándose con el juego sensual entre el humo, el sol y las motas de polvo.
Realmente no pensaba en nada, se dejaba ir... vagueando...


Exactamente así, lo acababa de dejar en esa tarde y como siempre no sabía cuando se produciría el siguiente encuentro. La vida se portaba así con ellos, nada de premeditaciones ni citas, dejarse llevar, como el humo de un cigarrillo.

martes, 24 de agosto de 2010

El capítulo más hermoso de Rayuela.



Rayuela
Capítulo 7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

lunes, 16 de agosto de 2010

jueves, 29 de julio de 2010

Limpieza

Últimamente ando tirando cosas. Cosas olvidadas y sin uso que se habían ido acumulando por estanterías, cajones, por sitios de mi casa. Pienso que quizá no sea el momento de hacer limpieza de inutilidades, que tal vez la primavera pueda provocar más ese afán anti-Diógones, ahora con este calor.... pero no puedo evitarlo, me choco con algún pequeño trasto y lo tiro a la basura sin ningún tipo de remordimiento.

Esto me hace pensar en qué fácil sería tirar a la basura, también, recuerdos indeseados, actos que nunca debieron de producirse, errores, meteduras de pata, daños, pero claro éstos no puedo tirarlos, la memoria se encarga de que no sea así.

Últimamente me vienen a la cabeza pequeños detalles, como flashes, de alguna escena vivida hace mucho tiempo. Algunas de mi niñez incluso. Escenas que no puedo poner en pié. Sólo me aperecen esos pequeños fotogramas de algo que realmente debería de haber olvidado.

Y esto me hace pensar en lo que dicen de los momentos previos a la muerte. Que cuando vamos a morir, nos aparece como si de una película se tratara, toda nuestra vida. No sé qué de verdad puede haber en esto. Pero no dejo de pensar si habrá una mágica relación en lo que me pasa con la muerte. No veo mi vida reflejada como en una moviola, sería entonces lo que dicen, que me estaría muriendo. Sólo son imágenes sueltas, que aperecen en los momentos del día más insospechados. Quizá sea sólo un aviso. Al fin y al cabo todos moriremos.

Cada vez que recuerdo sin querer, esas pequeñas escenas, pienso en mi muerte y realmente no la veo tan lejana.

Pero claro, automáticamente me consuelo, será que con la edad se refrescan los recuerdos. Será eso.

lunes, 19 de julio de 2010

Niño Limón

Si pinchas en el título de la entrada irás al blog del Niño Limón.

martes, 13 de julio de 2010

El reinito

Érase una vez un reino entre dos mundos. Por el Norte arrastraba un montón de otros países y otros reinos. Por el Sur estaba separado únicamente por una especie de río que lo aislaba de territorios exóticos y menos explorados. Nuestro reino vivía momentos felices. Sus reyes acababan de desposarse. Habían celebrado la boda por todo lo alto. El rey era querido por el pueblo y aunque la princesa no era de sangre azul también se sentía querida. Tal era la simpatía que despertaba. En nuestro reino los reyes reinaban pero no gobernaban. La Asamblea de Sabias, en la que a los hombres se les prohibía su participación, era el Órgano de Gobierno. Las Sabias, ayudadas a veces por el Comité de Ancianos, otras asesoradas por las Brigadas de Magas, o por las Asociaciones de Entendidos, dictaban las leyes, ordenaban las cuestiones de palacio y recaudaban los impuestos. Las Sabias que integraban la Asamblea eran elegidas democráticamente cada ocho años por todos los habitantes de nuestro reino. Todo muy moderno.

Una mañana muy temprano, las Sabias fueron convocadas con urgencia por la Sabia Superior. Ésta había recibido un fax inquietante. Lo remitía la Comisión Internacional de Soberanos en Ejercicio. El fax aludía a la próxima visita a nuestro reino, de las principales cabezas coronadas del resto del mundo al que quisiera o no, pertenecía nuestro reinito. Lo inquietante del fax no era el anuncio de la visita de tan ilustres invitados, sino de la cuestión a tratar en tan magna reunión: Se iba a decidir cuál sería en el futuro el criterio para nombrar herederos. Hasta el momento, cada reino había adoptado su propio sistema. Para algunos el heredero era el primogénito nacido de los reyes. Para otros, si bien es verdad que era el caso más aislado, se elegía entre todos los hermanos, según iban demostrando sus aptitudes. Otros herederos eran designados por el rey personalmente. En nuestro reino el heredero era siempre el primer varón nacido, sin importar si era el primogénito o no. La Comisión Internacional de Soberanos en Ejercicio, había llegado a la conclusión de que era mejor que todos optaran por la misma fórmula para la cuestión de la sucesión, no era caso de que hubiera agravios comparativos.

La reunión se celebró sin complicaciones. Todos llegaron al acuerdo de cambiar las normas que tuvieran que cambiar. A partir de entonces y para todo el futuro que hubiera de venir, el primogénito sería el heredero, sin importar el sexo, eso sí demostrando su valía para tan alto cargo con estudios y la formación que recibirían de las distintas Comisiones Educadoras de Príncipes Herederos, las cuales ahora habrían de cambiar el nombre. Pasarían a llamarse Comisiones Educadoras de Principes/Princesas Herederos/Herederas. Claro está que esta nueva norma afectaría a los hijos que vinieran a nacer desde entonces, no así a los que ya habían sido nombrados herederos según las obsoletas reglas. La princesa de nuestro reino tenía mucha amistad con uno de los miembros de la Comisión Internacional de Soberanos en Ejercicio, que era justo el que había promovido la cuestión ya expuesta y de lo cual la había ido informando con anterioridad. Desde que se iniciaron las primeras disquisiciones en el seno de la Comisión, hasta que se rubricó, ratificó y publicó el consenso, había pasado más de un año. Y claro está, nuestra princesa se guardó muy, muy mucho de quedar embarazada. No fuera a ser que naciera una niña, y las costumbres de antes del cambio le impidieran reinar. Y sólo faltaba eso, con lo que duele una hija.

viernes, 18 de junio de 2010

Saramago y hasta pronto.

"El hombre que conduce la camioneta se llama Cipriano Algor, es alfarero de profesión y tiene sesenta y cuatro años, aunque a simple vista aparenta menos edad. El hombre que está sentado a su lado es su yerno, se llama Marcial Gacho, y todavía no ha llegado a los treinta. De todos modos, con la cara que tiene, nadie le echaría tantos. Como ya se habrá reparado, tanto uno como otro llevan pegados al nombre propio unos apellidos insólitos cuyo origen, significado y motivo desconocen."

Así comienza La Caverna.

Lo tenía en la pila de "los por leer" y mi pequeño homenaje será sin duda leerlo en la playa. Me suelo llevar más libros que "modelitos", y me doy la panzá del año leyendo y releyendo.

No tengo internet en la playa, bueno, salvo que entre en un ciber, cosa que me niego en rotundo. Así que desconectada de la red, y conectada al papel.

Espero encontraros por aquí a la vuelta, y si así no fuera, que sea porque estáis de vacaciones, o por cuestiones SIEMPRE agradables.

Buen verano a todos y muchísimos besos.

domingo, 6 de junio de 2010

Voy a darme un descansito. Seguiré paseando por vuestros sitios, aunque no comente, os visitaré.  Un beso a todos y gracias.

viernes, 4 de junio de 2010

jueves, 27 de mayo de 2010

Diluvio


Una mañana se hizo de noche de repente. Un cielo de color plomizo se instaló sobre el lugar. Llovió durante días. El agua fue subiendo de nivel, arrasándolo todo. Una maldición de culebras y sapos se cernía sobre sus cabezas. Un mar de agua dulce caído del cielo. Un cielo opaco y triste que no consentía que asomara el sol. De nada servían las oraciones, ni los ruegos del brujo  de la colina, al que acudían los lugareños para que ejerciera sus poderes. Al décimo día escampó. Y las aguas fueron bajando, dejando paso al lodo pestilente y atroz. 

Cuando terminó el llanto que caía del cielo, los supervivientes comenzaron su tarea de enterrar muertos. Los columbarios repletos de escamas de peces de colores que habían subido con las aguas. Ni rastro de los jarrones con flores que mantenían frescas los familiares de los muertos. Se preguntaban el porqué de todo aquello. No podían imaginar que sólo era para que alguien, como tú, lo leyera.

jueves, 20 de mayo de 2010

Nostalgia

El viaje siempre lo hacíamos en verano. Cuando llegaba Agosto, nos mudábamos del calor de Sevilla al otro calor. El tren resultaba siempre una aventura. Para nosotros, que éramos pequeños, todo podía llegar a ser fantástico. Recuerdo por ejemplo, que esperábamos con expectación el gran toro de Osborne asomarse por la ventanilla, y eso era más emocionante que el resto de las horas viendo paisaje, los ocres de Andalucía, los riscos de Despeñaperros, los túneles...

La llegada al pueblo era maravillosa. Ya antes de llegar a la casa de mi tía-abuela, nos habían saludado por la calle. Las gentes del pueblo nos conocían de los otros años y se mostraban tan cariñosos como si de alguien de su familia se tratara. "¡Pero qué grande están los chicos!", exclamaban. A mi verdaderamente me sobraba el plural, porque el grande era mi hermano, yo siempre pequé de chiquitita.

Y por fín la plaza, los soportales, el Corral de Comedias, todos los recuerdos de otros años se volvían a plasmar en mi retina infantil. Y volvían los olores a mosto, a pan, a las migas, olía, sentía en mi piel, me zambullía en su luz, por fin Almagro.

Y la casa. Un gran patio de piedrecitas. Algunos vecinos. Una tienda que olía a gloria. Por la tarde nos sentábamos en el patio. Y yo me quedaba embobada escuchando los recuerdos de mi madre. Las anécdotas, el repaso, en el buen sentido, a los familiares, se solían repetir año tras año, pero no me importaba, siempre escuchaba con toda la atención, por un momento yo formaba parte del pasado, de la infancia de mi madre, podía viajar en el tiempo a través de ella.

Los días iban pasando tranquilos, larguísimos. La infancia alarga las horas. Cada día podían ser como dos o tres de ahora. Días completos en un sólo día completo, parenteseados por las horas de las comidas.

Al fin llegaba el momento de visitar a mi tía Nieves. Ella vivía con su marido y sus hijos en el campo. Cerca de Almagro, un pueblo pequeñito que se llama Bolaños. El campo lo cultivaba la familia. Todos trabajaban la tierra. Y nosotros, mi hermano y yo, también. Nos decían como teníamos que recoger las patatas y nos embarrábamos con gusto con el agua que servía para regar.

La única niña era yo, y me mimaban. Me paseaban en el trillo, y yo me sentía feliz. Descubrí la dureza del campo en las manos de mis primos que aún siendo de niños como nosotros ya calleaban. Detrás de la dulzura inmensa con la que acariciaban mi cara había aspereza de piel, manos endurecidas por el trabajo y yo me sentía, quizá insensatamente, un poquito privilegiada por ser de ciudad. No olvidaré nunca aquellas manos y aquellos hombres, ni los ojos verdes de mi tía.

-¡No vale tirar piedras!- No creía que fuera justo. Nos teníamos que encontrar sin trampas. Buceando por las hojas, rastreando, afinando bien el oído, hasta la respiración se podía oir con un poco de atención. Los maizales nos subían en altura, y era el sitio perfecto para escondernos. Una isla verde y ocre en el campo donde desaparecer.

El calor mesetario, la chicharra, la tierra...

jueves, 13 de mayo de 2010

Limonada


Inevitablemete el invierno se iba instalando y casi  sin permiso. Había estado lloviendo todo el día, y empezaba a hacer algo de frío. La lluvia que limpia las calles, los tejados, los toldos olvidados, también va limpiando y arrastrando las ganas al sumidero de la pereza. Elena se había instalado en el sofá, cobijándose con placer en su mantita de lana, buscando el calor que le proporcionaba. Sin querer se quedó dormida. Soñó con su infancia. Soñó con su abuelo, alto, rubio, cariñoso. Soñó con su pueblo, lo vió con total claridad, allí arriba, sobre la montaña, blanco, luminoso. El monte.. y olió en sus sueños la jara, el romero, la lavanda, aromas que nunca podría olvidar y que asociaba siempre a su niñez. Saboreó el refresco, de zumo de limones y muchísima azúcar, que su abuelo le preparaba para saciar su sed infantil. El tintineo de la cucharilla chocando con el cristal del vaso la despertó.

jueves, 6 de mayo de 2010

Shock

Cuando despertó habían pasado 17 días.
Había adelgazado  5 kilos.
En su pelo asomaba una raíz blanca de varios centímetros.
Se le habían secado las lágrimas.
Su corazón no soportaba más dolor y empezó a enfermar.

Cuando despertó, comprendió que no había sido un mal sueño.

La cruda realidad estaba ahí, golpeándole el alma a cada segundo. Había despertado y ya  no quedaban paños calientes.

Una noche de fiesta, una disputa a las puertas de la discoteca, un navajazo certero directo al corazón.

domingo, 2 de mayo de 2010

sábado, 1 de mayo de 2010

Cita a ciegas (Epílogo)

No hay Epílogo, sorry. No tengo ni idea qué pasó con los protagonistas, no los volví a ver. Si algún día me los encuentro entre mis pobres y cansadas neuronas podré contaros algo.

Me he divertido muchísimo con esta entrada en tres capítulos, con sus pausas. Soy consciente de que no es de una calidad literaria para tirar cohetes, pero "ni falta que me importa". Me lo pasé genial.

Pero si me divertí (saltándome TOOOODAS mis normas) escribiendo esta semana esta pamplina, más me he divertido con vuestros comentarios. Ese club de fans rogando continuación, ha sido genial!!!

Especial mención a Pitufina (mi hija) a la que aguanté estoicamente, persiguiéndome por la casa para que le adelantara algo más de la historieta.

Bienvenidos a los nuevos. Gracias a los que me hacéis reir con vuestros comentarios. Gracias a todos.







(continuará)


que no que es bromaaaaaaaaa

jueves, 29 de abril de 2010

Cita a ciegas (y III)


Se arregló nerviosa. Una cita que no era su cita. Un hombre al que no conocía, ni siquiera había hablado con él. ¿Qué pensaría él cuando la viera, si realmente esperaba a una mujer más joven?. Que le habían mentido, claro, pero no era así. Nadie le había mentido en realidad. Tan sólo que no era realmente quién él esperaba. La verdadera Elena estaría en la barra, tomando café y fumando desesperadamente. Rosa no sabía como iba a acabar todo eso. Pero era a la vez excitante.

            Cuando Rosa  llegó al bar, su compañera ya estaba allí. Le dijo cómo iría vestido él para reconocerlo con más seguridad, aunque ella tenía su cara grabada en su mente. Rosa se sentó con el gin-tonic en una mesa en un rincón del bar. Al poco rato entró Juan. Llevaba, como había anunciado unos pantalones de pana claros y un jersey azul marino. Era muy atractivo. De estatura normal, no muy alto pero tampoco bajo, se conservaba en forma. Anchas espaldas y un pelo negro que empezaba a dibujar algunas entradas.

            Rosa se convenció de que aquello era una locura. Habría bastado con que su amiga, simplemente lo observara y si era el que creía, presentarse y si no, largarse. Pero ya era tarde, el hombre estaba allí mirando para todos lados, y ella empezó a agradecer, en su interior, lo que estaba ocurriendo, le parecía muy interesante y por un momento le asaltó el deseo. Hacía tiempo que no estaba con ningún hombre.

            Cogió su vaso largo y se acercó a él. -¿Juan?, le preguntó. Él asintió con la cabeza un poco extrañado. -Hola, soy Rosa. Bueno, Elena en el chat.-  Se saludaron con dos besos y los dos comprobaron que olían muy bien. Al principio las típicas frases sin interés. Pero a medida que iban hablando se fueron sincerando. Juan le contó que era  periodista, que le iba bien en la revista en la que trabajaba. Era soltero y vivía sólo. Le habló de su infancia en un colegio interno al que su madre que era soltera, lo tuvo que ingresar porque no podía cuidar de él. Que de niño quiso ser militar, concretamente de la Armada, pero que descubrió que no podría navegar nunca porque le tenía pánico al agua. Contradicciones de la vida. Rosa lo miraba atenta. También ella le habló de su vida. Que tenía tres hijos, mayores que vivían con su padre. Poco a poco se fueron encontrando a gusto con la charla. Elena lo advirtió y decidió que era el momento de hacer mutis por el foro. La tarde pasó volando. Se entendían bien, y la diferencia de edad no parecía ser un inconveniente. Juan se encontraba a gusto y pareció que no le daba importancia al hecho de que en teoría ella le habría mentido. Se dispusieron a salir del café. Habían quedado para verse otro día. ....

Ya estaban despidiéndose cuando a Rosa le dió un vuelco el corazón: -Hoy voy a pensar en tí, como si fueras la única mujer en el mundo y yo un capitán que tuviera que salvarte del naufragio- Le susurró Juan. El piloto verde del taxi se acercaba. Rosa levantó el brazo para pararlo. Entró en el coche. Se había hecho de noche y empezaba a hacer frío.



miércoles, 28 de abril de 2010

martes, 27 de abril de 2010

Cita a ciegas (II)




Aquello de chatear empezó  a divertir a Juan. En sus ratos libres se dedicaba a su nuevo hobby y casi siempre se inventaba cosas. Mentía en su edad, mentía en su profesión, mentía en casi todo. Eso le divertía. Tenía mucho éxito con las mujeres, era joven y atractivo y realmente no necesitaba chatear para ligar, pero de vez en cuando quedaba con alguien. Una tarde había quedado con una mujer. Se llamaba Elena, era joven también y parecía muy decidida. No le había costado mucho esfuerzo convencerla para verse el sábado siguiente. La cita sería en el café que hay al lado de la cárcel. Esta vez no había mentido.

-Rosa, Rosa!!! espera.- Le gritó Elena casi en la puerta. -Espera, por favor. Tienes que hacerme un favor inmenso. Te lo agradeceré con lo que me pidas-. Dime Elena- le contestó Rosa, preparándose para cualquier cosa. Viniendo de Elena todo era posible. -Escucha, esta tarde he quedado con un chico del chat. Ya sabes. Me mandó una foto y no está mal. Es joven, unos treinta, moreno. Tiene unos ojos hermosos.-  Se lo describía entre risas. Rosa también sonreía pero no sabía a qué venía todo eso. -Verás yo le hablé de mí tal como soy. Le dije la verdad. Pero ahora no quiero que me vea. Bueno sí quiero, pero no en la primera cita. Quiero estar segura de que él no me ha mentido. Al fin y al cabo la foto puede ser de otro. Me gusta muchísimo-  Rosa la escuchaba y seguía sin comprender a dónde la llevaría todo eso. -¿Y?- le espetó. Me gustaría que fueras tú.- le contestó Elena. Rosa hizo un gesto como para indicarle que estaba loca, y se dió media vuelta. Elena la agarró por el brazo y con esa carita de ángel le explicó que sería sólo por esa vez, que ella estaría también en el bar y que si él era tal como le había dicho que haría acto de presencia, y bajo su responsabilidad lo explicaría todo.

            Verdaderamente era una locura. Pero aceptó. Nunca se había podido resistir a Elena. Algunas veces pensaba que podría enamorarse de ella. Y por otra parte aquella aventura también la intrigaba. No había nada que perder, tan sólo unas horas de una tediosa tarde de sábado.

            Se arregló nerviosa. Una cita que no era su cita......

(Continuará)

lunes, 26 de abril de 2010

domingo, 25 de abril de 2010

Cita a ciegas (I)


           Rosa se miraba en el espejo absorta. Aquella luz que entraba por la ventana provocaba, en su imagen reflejada, unos contrastes que la hacían aún más bella. Mientras terminaba de recogerse su cabello claro, pensaba en todo lo que había transcurrido la noche anterior. Un regusto amargo la asaltaba por momentos. Su vida no había sido fácil. Su matrimonio había fracasado hacía ya tiempo, y ahora en la madurez de su vida se enfrentaba por enésima vez a la soledad. La noche anterior había terminado con su último romance. Todo había resultado fríamente civilizado. Ninguna lágrima por parte de las dos. Cristina le había dicho sinceramente que ya no la quería y que había conocido a otra chica, casualmente más joven. Rosa pensó que acababa lo que quizá nunca debería haber comenzado. Terminó de vestirse con la chaqueta. Estaba guapa, un poco triste quizá.

            Recordó que tenía que llamar a su madre durante la mañana. Había quedado con ella para comer, pero no estaba de humor. Lo mejor sería dejarlo para otro día.

            Con las llaves en la mano, dispuesta ya para salir sonó el teléfono. Era otra vez aquella llamada anónima. Desde un tiempo atrás estaba  siendo molestada por un hombre al teléfono. Se limitaba a preguntarle cómo estaba, no decía nada grosero, pero no se identificaba. -Diga?- al otro lado se escuchó la voz que ya empezaba a resultarle familiar - Buenos días, muñeca- le contestó el hombre poniendo un tono suave,  como de amante. -Espero que el día te resulte excepcional, todos los días deberían serlo-, había añadido. - Hoy voy a pensar en tí, como si fueras la única mujer en el mundo y yo un capitán que tuviera que salvarte del naufragio. Rosa colgó de un golpetazo. No quería seguir escuchando. El tipo empezaba siempre con esas frases. No la inquietaba demasiado, alguien muy aburrido que cogió mi número para distraerse, pensaba.

            Aquello de chatear empezó  a divertir a Juan...... (continuará)

viernes, 16 de abril de 2010

Un Deseo

-Imposible, estoy soñando

Se frotaba los ojos una y otra vez, miraba a un lado y a otro, alucinado. No podía ser, aquello sólo pasaba en los cuentos. El Genio le sonreía, tan sólo unos minutos antes le había ofrecido Un Deseo. Sólo Uno.

La escena se había desarrollado hacía muchos, muchos años, cuando Alfredito era sólo un niño.

Alfredito guardó el secreto. Jamás habló a nadie del Genio y de su Regalo.

El tiempo fue pasando inexorablemente, y Alfredo no se atrevía a desear nada. No quería gastar su Deseo.

Cuando su padre les abandonó, podía haber deseado que volviera, pero no lo hizo.

Cuando su madre enfermó, podía haber deseado que no muriera, pero no lo hizo.

Cuando se enamoró, podía haber deseado que ella le correspondiera, pero no lo hizo.

Cuando se casó sin amor, podía haber deseado que todo fuera distinto, pero tampoco lo hizo.

Y así, una y otra vez, a cada amarga ocasión que la vida le brindaba para gastar su Deseo, él se negaba.

Alfredo murió viejo y derrotado por una vida gris plomizo.

Y qué fácil hubiera sido pedir un único deseo: ser feliz, pero no lo hizo.

viernes, 9 de abril de 2010

Calores

Por suerte vivían cerca del mar. En un pueblo antaño de pescadores, y ahora sobreviviendo gracias al turismo.

Ella llevaba ya años con esa historia. De repente le faltaba el aire, empezaba a sudar incomprensiblemente, fuera la época del año que fuera. Se asfixiaba, sudaba y ya no podía estar en la casa ni menos aún  en la cama.

Tenía que salir a la playa, a respirar aire libre, a que la brisa marina le frotara la cara. Se desabrochaba y se desesperaba por aquel maldito calor.Muchas veces todavía no había amanecido, pero daba igual la hora, había que salir a respirar.

Él la acompañaba siempre. Se abrigaba bien en invierno, para quitarse el frío que a ella le faltaba.

Y resignado pensaba que aquello debían ser gajes del oficio.

lunes, 5 de abril de 2010

Lunes




Paso a paso.
Marga.
 

viernes, 26 de marzo de 2010

Viernes

Así empieza la canción Viernes, de Manolo García: 
 
"Como cada viernes 
salgo a dar una vuelta. 
A quemar la semana. 
Y caminar a la deriva. Caminar."
.............................
 
Yo no hago eso. Pero sí que voy a Caminar. Poquito equipaje, sólo lo justo. Mis botas. Mi mochila y muuucho tiempo y Kms. para pensar. Vuelvo al Camino en esta Semana de Pasión, esta vez por la Vía de la Plata y por tierras extremeñas. 
Hacer el Camino, aunque sean sólo unas cuantas jornadas, te hace reflexionar, así que no sé qué pasará cuando vuelva. 
 
Os echaré de menos.
Feliz Semana para todos, muchos besos y un bezo muy muy especial para quien ya sabe.
 
Ultreia!

domingo, 21 de marzo de 2010

Ikea

No voy jamás al IKea, salvo honrosas excepciones, acompañando a alguien. Pero no compro. Sin embargo me encantan sus anuncios. Sí, sí, lo confieso algunos anuncios me gustan muchísimo, no solo los del IKea. El último de la macrotienda me parece buenísimo. Y esta es la canción de los Ronaldos elegida para el spot. Espero que os guste tanto como a mí.

viernes, 19 de marzo de 2010

Duele




Hoy he visto, nuevamente, colinas vestidas de azul. Hoy he vuelto a ver encinas que me hieren. Hoy tengo instalado, nuevamente, el otoño, dentro, profundamente instalado. Hoy te vuelvo a recordar, caminante, a mi lado y duele. Hoy mi corazón no da su consentimiento ni para que  un ápice de un nuevo amanecer pueda instalarse en él. Hoy el sol brilla, en todo su esplendor, pero para mí es la noche más amarga.

martes, 16 de marzo de 2010

A quien corresponda

 Hoy me he saltado dos de mis normas, una publicar sin ser viernes. Otra la hice autocomentándome en Perdida.
Gracias a *Me* he logrado insertar un vídeo. Y gracias a Rampy he logrado que no se saliera de la pantalla. Hay partes de la letra de esa canción que las firmaría tal cual. Besossss.


A quien corrresponda:




viernes, 12 de marzo de 2010

Perdida

-"Desorientada de sus familiares, se encuentra en la caseta de información, una niña de tres añitos que dice llamarse Nerea. Lleva un bañador de color rosa y está un poco gordita. Rogamos a sus familiares pasen a recogerla"
Con esta forma tan sutil de decir que me había perdido, me anunciaban por los altavoces de la playa de Chipiona.
-Jopetas!! un poco gordita!! Qué pretenden estos mayores? tener una futura anoréxica en sus filas? deja que me cuenten esta anécdota una y mil veces y ya ... ya veréis... anoréxica del tirón. Espero que los de la guarde no se hayan enterao.
Para mí el día ha sido apasionante. Sí, sí, he pasao miedo, pero tb. ha sido divertido. Me recogió un señor mayor, de unos treinta años. Se formó un revuelo alrededor mío, y el señor mayor dijo que me llevaría a lo de información para que me anunciaran. Pensé automáticamente en un anuncio en la tele, pero no, sólo era por los altavoces... menos mal, que si es por la tele me ven los de la guarde fijo. Me trataron requetebién, todos muy preocupados por mí, y deseosos de que apareciera mi madre o mi padre a recogerme, que tenerse que quedar con una niña de tres años (en vías de la anorexia) no debe ser muy divertido que digamos. Estuve poco tiempo en la caseta de información, enseguida llegó mi madre. Cuando me vió empezó a llorar y a llorar, con hipo y todo, y me casi gritaba:
- Pero hijaaaaaa, dónde te metisteeeeeeeeee?????? menudo susto nos has dadoooooooooooo y tu abuelaaaaaaaaaa qué sustooooooooooo!!!! - y lloraba mucho.

Es raro, pensé que se alegraría de encontrarme, pero lloraba.

(El anuncio es totalmente verídico, lo escuché tal cual el verano pasado)

viernes, 5 de marzo de 2010

Dormir mal.


-¿Qué planes tienes para esta noche?- Le preguntó la manta a la almohada.
-Aún no lo he pensado. Llevo muchas noches sin intervenir y no me gusta lo que está pasando.
La manta se desperezó e hizo un gesto como de no entender. Para ella que la cosa marchaba bien. Empezaba a hacer frío y ya se notaba necesaria. En cambio la almohada estaba preocupada. No le gustaban las noches de pesadillas. Había mucho movimiento, sobresaltos y se mojaba con las lágrimas. Pero tampoco le gustaba tener que actuar tantas veces. Al fin y al cabo no estaba ahí para eso. Pero más tarde o más temprano se conmovía. 
La manta y algunas veces las sábanas, aunque éstas eran más ligeras de cascos, la animaban. Ciertamente ellas también pagaban el pato. No es grato sentir como te patean, te sacan de la cama y te dan tirones malhumorados en medio de la noche. Por  fín, aquella noche y después de la ingenua pregunta de la manta,  la almohada se decidió a actuar. Puso en marcha todos sus sensores, se concentró y como ella sabía hacer tan bien, le transmitió un sueño. Aquella noche su cabeza durmió plácidamente. Soñó dulces sueños. Y hubo paz en la cama. Todos   agredecieron a la almohada, a la mañana siguiente, su intervención. Menos el edredón, tan duro de mollera que no terminaba de enterarse de nada.

viernes, 26 de febrero de 2010

Infancia


¡Por mí primero y por todos mis compañeros!
Rebañar el flan con los dedos
Arrancarle risas al llanto
Mamá ¡te quiero tanto!

Sana, sanita, culito de rana
Dormir como si no pasara nada
Hacer amigos
Jugar hasta reventar y sentir que no se ha jugado
Sentirse protegido

Pan con chocolate
Pelos revueltos, churretes

Vivir como si la vida no existiera
Como si el mundo no fuera con nosotros
Olvidar lo vivido
Despertar un día sin los juegos
Y sentir que la infancia ya se ha ido.

domingo, 21 de febrero de 2010

Un regalo

 
Javier Donde me pierdo y sueño ha tenido la gentileza de concederme este regalo que hago extensivo a él mismo, y a otros blogs que sigo, el premio conlleva decir siete cosas de uno mismo y regalarlo a otros siete blogs, dificil elección porque me encantais todos. Las siete cosas sobre mi: soy observadora, romántica, soñadora, perezosa, impaciente, intransigente, me gusta reir.
Mi regalo para:


Javier Martin

Pecado Canarias


Laura

Otra
Laura 

Firenze

Manuespada

Felipe

Susana

viernes, 12 de febrero de 2010

Perdido.


Como casi siempre la cosa no había ido demasiado bien. Había tocado en el puerto, en un garito de mala fama, donde sólo se reunían personajes de mal vivir y putas baratas. Como casi siempre había tocado para sí mismo, quizá ninguno de los presentes ni se habría dado cuenta de su presencia, ensarzados en sus charlas, risotadas y gritos, afanados en entenderse con los camareros, a los que pedían insistentemente más vino, más vino, más.... 
¿Qué le había llevado a aquella situación?. Había sido siempre un melómano, todo en su vida había sido música, su padre músico, su madre cantante, le habían inculcado el amor a ella. Pero no había tenido suerte, un jugueteo con las drogas, algún pérfido amor, devastador, mala suerte. 
Ahora se conformaba con poder tocar en el garito y malvivir, pero siempre con la música pegada a cada poro de su piel. Como casi siempre volvía a casa sólo. Toda su vida había sido un buscador de sueños, de gente, de sensaciones, de experiencias, ahora no, ahora se dejaba arrastrar por la inercia de los días, sin más pretensiones. A veces pensaba que ya nada merecía la pena, sólo la música. 
Cuando llegó a su habitación de alquiler, se tumbó en la cama, ya casi amanecía, y atrapó el sueño jugando, como de pequeño, con un mechón de su pelo, que aún conservaba largo y rizado.

viernes, 5 de febrero de 2010

Marcas


Nació con el ceño fruncido, todos lo achacaban al sufrimiento del parto, pobre de tanto empujar se le quedó la marca....
Después fue creciendo con el ceño fruncido, se lo achacaron a que no veía bien, así que su madre lo llevó al oculista. Le pusieron gafas, le taparon un ojo, como a los piratas de sus cuentos, algo totalmente icomprensible para su infantil entendedera, pero si veo bien...
En la foto que su madre tenía sobre el taquillón, sí, sí, a la entradita del piso, la foto de bodas de su niño, pues ahí seguía con el ceño fruncido, como si se estuviera arrepintiendo de la boda antes de haberse casado incluso. Demasiado orgullo para echarse atrás....
Cuando envejeció tenía tantas arrugas, tantos canales de años en su cara, que el ceño fruncido ya ni se notaba. Seguía sufriendo; sin ver bien; arrepintiéndose; en un vano intento de superar la vida.

viernes, 29 de enero de 2010

martes, 26 de enero de 2010

Apoyo a Mar

No se qué podría hacer, por lo pronto os dejo este enlace para que en lo posible apoyemos a Mar.



http://www.esferasdeluz.es/gentepato/

viernes, 22 de enero de 2010

Flechazo


El sol volvía a caer, como siempre tan deprisa. Se afanaba en voltear la Tierra, huyendo de esos paisajes tan trillados durante las casi dieciséis horas que duraba el día por entonces. Y se despedía, deprisa, como huyendo, temeroso de que alguien pudiera paralizarlo y le impidiera buscar otros horizontes, para seguir jugando a espantar la noche.


Era la hora más hermosa para estar en la playa. El sol, en su huída, olvidaba el oro que desparramaba casi sin darse cuenta por la arena, por la fachada del Santuario, que mágicamente se convertía en un cofrecito de bronce.


Para ella, el día empezaba justo ahí, a la caída del sol, el amanecer de todos, era en realidad el fin de su día.

Empezaba a refrescar, pero resistió un poco más en la playa. El sol ya se había ido completamente, pero todavía quedaban restos de su luz, acariciándolo todo.

Mientras caminaba de vuelta a casa, se cruzó con alguien. No se conocían absolutamente de nada, no habían coincidido nunca, no se reconocieron, pero al mirarse, cuando sus ojos se clavaron mutuamente, sintieron cómo habían estado amándose toda la vida.