GRACIAS

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A todos los que visitan Mi Rincón, me dejáis vuestros comentarios: ¡¡Gracias!!. No suelo contestar a vuestros comentarios en las entradas, así que quede aquí mi gratitud.

viernes, 12 de marzo de 2010

Perdida

-"Desorientada de sus familiares, se encuentra en la caseta de información, una niña de tres añitos que dice llamarse Nerea. Lleva un bañador de color rosa y está un poco gordita. Rogamos a sus familiares pasen a recogerla"
Con esta forma tan sutil de decir que me había perdido, me anunciaban por los altavoces de la playa de Chipiona.
-Jopetas!! un poco gordita!! Qué pretenden estos mayores? tener una futura anoréxica en sus filas? deja que me cuenten esta anécdota una y mil veces y ya ... ya veréis... anoréxica del tirón. Espero que los de la guarde no se hayan enterao.
Para mí el día ha sido apasionante. Sí, sí, he pasao miedo, pero tb. ha sido divertido. Me recogió un señor mayor, de unos treinta años. Se formó un revuelo alrededor mío, y el señor mayor dijo que me llevaría a lo de información para que me anunciaran. Pensé automáticamente en un anuncio en la tele, pero no, sólo era por los altavoces... menos mal, que si es por la tele me ven los de la guarde fijo. Me trataron requetebién, todos muy preocupados por mí, y deseosos de que apareciera mi madre o mi padre a recogerme, que tenerse que quedar con una niña de tres años (en vías de la anorexia) no debe ser muy divertido que digamos. Estuve poco tiempo en la caseta de información, enseguida llegó mi madre. Cuando me vió empezó a llorar y a llorar, con hipo y todo, y me casi gritaba:
- Pero hijaaaaaa, dónde te metisteeeeeeeeee?????? menudo susto nos has dadoooooooooooo y tu abuelaaaaaaaaaa qué sustooooooooooo!!!! - y lloraba mucho.

Es raro, pensé que se alegraría de encontrarme, pero lloraba.

(El anuncio es totalmente verídico, lo escuché tal cual el verano pasado)

16 comentarios:

José Manuel Beltrán dijo...

Jajaja. Siempre me ha causado, es verdad, curiosidad la reacción de unos padres cuando encuentran al hijo/a perdido (en este caso en la playa). Tal y como lo cuentas. Se pasa, en un mínimo instante que, a veces, es al unísono, del llanto a la alegría; del reproche al consejo; de la gratitud hacia el "salvador" a la recriminación hacia tu pareja. ¿Y tú dónde estabas que no has visto a la niña?. La niña, por supuesto no entiende nada.
Al final, la niña cuando se hace mayor se pregunta: ¿ y a mí, me pasará lo mismo?
Un placer leerte ciudadana. Un beso.

El Desbrozador de Fantasía dijo...

Bueno, metepatas y sintactos hay en todas las profesiones.
Me ha gustado que hayas narrado la historia metiéndote en la piel de la niña, buen punto. Los niños lo ven todo de forma peculiar e interpretan nuestros actos a su manera, tal cual lo cuentas.

P.D: !qué mal se pasa cuando se pierde a un niño, aunque solo sea durante unos minutos!.

Mar dijo...

jajaja me has hecho sonreir, me imagino a esa niña visualizandose anorexica con solo 3 años jajaja, hay que ver lo que hace el que los mayores no cuidemos nuestra forma de hablar...

Feliz fin de semana guapa!!!

Besitosssss

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

pero qué miedo a perdernos tenemos de niños

Carlos dijo...

Pues muy bien explicado. Lo cierto es que a pesar de la impertinencia de quien puso la voz, l a historia tubo un final feliz con hipo pero feliz

Gata Negra dijo...

Jeje que gracia, un señor mayor de unos 30 años!!

Si que tuvo que ser toda una aventura para una niña de 3 añitos. ¡Que emoción! Y que miedito al mismo tiempo, ufff.

Feliz finde!

Besitos!

Laura dijo...

Graciosa forma de meterte en el papel de la desparecida. O de la encontrada, según se mire. Ya les vale a los anunciantes con lo de "un poco gordita".

Un saludo

H. Chinaski dijo...

Lo que me ha llamado la atención de tu texto es la alegría con que se ha tomado la niña el hecho de haberse perdido
Yo, que pase tambien por ese trance en mi infancia, en una playa del norte de España, recuerdo que la angustia que senti mientras duro la aventura, no la olvidare nunca.

Un beso Nieves

Gabiprog dijo...

Luego están los anuncios de megafonía en el Ikea reclamando a los padres que han dejado a los niños en el parque infantil más de la cuenta… Todo un retrato de estos tiempos…

;)

ulises dijo...

Es como en "Las cenizas de Ángela" los niños carecen del sentido del peligro y de la infelicidad. Su consciente racional trabaja aceleradamente buscando explicaciones a todo, en cambio los mayores tratan de engañarles con cuentos chinos induciéndoles al error.
Un beso

Camaleona dijo...

He perdido a cada uno de mis hijos una vez... el mayor tenía un año y medio cuando ocurrió, lo encontré porque lloraba y corría por todo el parque, se movía más que cualquier otro pequeñajo; al pequeño lo perdí estas Navidades, con dos años y medio, estaba super contento y encantado porque se había ido con otros papás... el que lloraba y corría era el mayor, buscando a su hermano pequeño...

Doña María dijo...

Yo perdí a mis nietas en un par de ocasiones cuando eran pequeñas. Ahora que son mayores me encantaría volver a perderlas, pero para siempre. No hay forma de librarse de ellas.
Un abrazo

Julio Fidel dijo...

Hola Nieves:
Has destapado la caja de Pandora con tu "Niña Perdida". Parece ser que todos tenemos anécdotas para contar guardadas en nuestras alforjas y con ganas de soltarlas. Aquí van las mías:

Tengo que decir que pasé angustia cuando perdí de vista a mi niña en un parque delante de mi casa. El perdido fuí yo. Ella no se había enterado de que estaba perdida. Estaba jugando con otros niños oculta a mi visión por una columna de los soportales. Si hubiera habido altavoces el nombre que hubieran tenido que decir habría sido el mío.

La segunda anecdota se refiere al hijo de una amiga que hoy podría ser perfectamente el señor mayor, de unos treinta años, de tu relato pero entonces solo tendría dos o tres. Se llamaba Gaizka. Estábamos en la playa y cada poco se oían por los altavoces anuncios de niños perdidos que buscaban a sus padres.
Tal era la envidia o la admiración hacia aquellos niños perdidos, las ganas de escuchar su nombre con aquella voz tan poderosa o las ansias de aventura que decidió voluntariamente perderse. Afortunadamente nos dimos cuenta de su argucia pero le dejamos hacer y seguirle disimuladamente por toda la playa alertando a los señores mayores, de treinta años, del montaje infantil. Ni que decir tiene que su propósito no obtuvo los resultados que esperaba.

Como las frustraciones infantiles quedan larvadas en el subconsciente tarde o temprano vuelven y supongo que en estos momentos andará perdiéndose por todas las playas del norte, del sur, del este y del oeste buscando a una niña un poco gordita y un poco anoréxica, como de unos treinta años, llamada Nerea.

Espero que cuando se encuentren, si no lo han hecho ya, sean muy felices y estirpen sus frustraciones para siempre acostados sobre la misma almohada.

Un beso.

Nieves dijo...

Julio, precioso comentario, un lujo tenerte en mi Rincón.
Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios. Me animan muchísimo para seguir dando la brasa. Besos.

Julio Fidel dijo...

Nieves: ya sabes tengo alma de cuco, ese pájaro que pone su huevo en el nido de otro para que éste se lo empolle. Creo que va a salir un hermoso polluelo.
Gracias.
Julio.

Enric Pérez dijo...

Jajajajajajaja, me has convencido ¡Me quedo!