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A todos los que visitan Mi Rincón, me dejáis vuestros comentarios: ¡¡Gracias!!. No suelo contestar a vuestros comentarios en las entradas, así que quede aquí mi gratitud.

martes, 13 de julio de 2010

El reinito

Érase una vez un reino entre dos mundos. Por el Norte arrastraba un montón de otros países y otros reinos. Por el Sur estaba separado únicamente por una especie de río que lo aislaba de territorios exóticos y menos explorados. Nuestro reino vivía momentos felices. Sus reyes acababan de desposarse. Habían celebrado la boda por todo lo alto. El rey era querido por el pueblo y aunque la princesa no era de sangre azul también se sentía querida. Tal era la simpatía que despertaba. En nuestro reino los reyes reinaban pero no gobernaban. La Asamblea de Sabias, en la que a los hombres se les prohibía su participación, era el Órgano de Gobierno. Las Sabias, ayudadas a veces por el Comité de Ancianos, otras asesoradas por las Brigadas de Magas, o por las Asociaciones de Entendidos, dictaban las leyes, ordenaban las cuestiones de palacio y recaudaban los impuestos. Las Sabias que integraban la Asamblea eran elegidas democráticamente cada ocho años por todos los habitantes de nuestro reino. Todo muy moderno.

Una mañana muy temprano, las Sabias fueron convocadas con urgencia por la Sabia Superior. Ésta había recibido un fax inquietante. Lo remitía la Comisión Internacional de Soberanos en Ejercicio. El fax aludía a la próxima visita a nuestro reino, de las principales cabezas coronadas del resto del mundo al que quisiera o no, pertenecía nuestro reinito. Lo inquietante del fax no era el anuncio de la visita de tan ilustres invitados, sino de la cuestión a tratar en tan magna reunión: Se iba a decidir cuál sería en el futuro el criterio para nombrar herederos. Hasta el momento, cada reino había adoptado su propio sistema. Para algunos el heredero era el primogénito nacido de los reyes. Para otros, si bien es verdad que era el caso más aislado, se elegía entre todos los hermanos, según iban demostrando sus aptitudes. Otros herederos eran designados por el rey personalmente. En nuestro reino el heredero era siempre el primer varón nacido, sin importar si era el primogénito o no. La Comisión Internacional de Soberanos en Ejercicio, había llegado a la conclusión de que era mejor que todos optaran por la misma fórmula para la cuestión de la sucesión, no era caso de que hubiera agravios comparativos.

La reunión se celebró sin complicaciones. Todos llegaron al acuerdo de cambiar las normas que tuvieran que cambiar. A partir de entonces y para todo el futuro que hubiera de venir, el primogénito sería el heredero, sin importar el sexo, eso sí demostrando su valía para tan alto cargo con estudios y la formación que recibirían de las distintas Comisiones Educadoras de Príncipes Herederos, las cuales ahora habrían de cambiar el nombre. Pasarían a llamarse Comisiones Educadoras de Principes/Princesas Herederos/Herederas. Claro está que esta nueva norma afectaría a los hijos que vinieran a nacer desde entonces, no así a los que ya habían sido nombrados herederos según las obsoletas reglas. La princesa de nuestro reino tenía mucha amistad con uno de los miembros de la Comisión Internacional de Soberanos en Ejercicio, que era justo el que había promovido la cuestión ya expuesta y de lo cual la había ido informando con anterioridad. Desde que se iniciaron las primeras disquisiciones en el seno de la Comisión, hasta que se rubricó, ratificó y publicó el consenso, había pasado más de un año. Y claro está, nuestra princesa se guardó muy, muy mucho de quedar embarazada. No fuera a ser que naciera una niña, y las costumbres de antes del cambio le impidieran reinar. Y sólo faltaba eso, con lo que duele una hija.

13 comentarios:

Juanjo dijo...

Pues por muy increible que parezca no es solo un cuento
Me alegra verte de vuelta
besos

Jauroles dijo...

Bonito cuento. Suena utópico.

Besos.

Gata Negra dijo...

Ya has vuelto?? Jope con que rapidez se me ha pasado el tiempo. Yo que pensaba que ibas a disfrutar de todo el verano en la playa...ya veo que eres de las mías, 15 días y rogando. En fin...espero que lo hayas disfrutado y que hayas descansado mucho.

Por cierto, el cuento este que nos cuentas, es como muy real ¿no? jajaja!!!

Un beso! :)

Juan Luis dijo...

He de reconocer que me estaba trasladando a tiempos medievales que me fascinan, hasta que leí lo del fax, se me bajó todo a los tobillos, jajajaja.
Genial, me ha encantado, y daría lo que fuera por espiar una Asamblea de Sabias... ¿tantas mujeres ponerse de acuerdo? jajaja, lo se, soy malo :-p
Muacs!

MucipA dijo...

No parece demasiado utópico y no suena nada lejano. El machismo está presente hasta en los reinitos imaginarios...
Un saludo

Gabiprog dijo...

Politica de alto nivel!!!

:D


;)

Máximo Cano dijo...

Un cuento curioso.

Ese principe que quería aparentar campechanía, renunciaba a todo menos a sus privilegios. Se casó con quien no era de sangre real, por amor. Quería que su hija mayor fuera reina, saltando de nuevo otra antigua tradición sin recordar que él mismo tenía hermanas mayores... resulta que quería ser actual... pero conservando los privilegios de la vetusta monarquía.

Y para ser actual ¿No debería renunciar a privilegios de antaño? o simplemente saltarse las obligaciones que a él no le resultaban comodas.

Si tanta confianza tenía en si mismo, en el clamor popular y en su labor realizada... ¿Porque no salía de su cuento de hadas y se presentaba a las próximas elecciones como nuevo presidente de la república? en igualdad de condiciones y oportunidades que el resto de los humanos.

Álvaro Dorian Grey dijo...

Vivan las utopías¡¡¡¡ Ojalá todo fuese más o menos así...
saludos y salud

Antonio Misas dijo...

En España ya reinó Isabel II. Yo mañana mismo votaría por la abolición de la Monarquía. A mi me da igual que el hereder@ sea la infanta Elena o el principe Felipe o Froilán. La ministra "miembra" imagino que pertenecerá al comite de sabias, pero yo veo su perfil más en la Brigada de Magas, nunca tendremos una ministra más lunática que nos deje tantas perlas.

Besos

Ricardo J. Román dijo...

Te habéis botado con la historia, amiga. Me ha gustado mucho.

Saludos!

Gabrielle Dupré dijo...

Jajajajaja me ha encantado lo que escribiste Nieves: y lo que duele una hija... escrines maravilloso, yo no puedo opinar a fondo de una monarquía,es decir, de como se vive en una, pues yo vivo en un país republicano, que es México, pero si puedo opinar que para España es importante tener una... al menos, el pueblo quiere a sus reyes y descendencia, me equivoco?

Me gustaría saber tu opinión al respecto.

Me quedo en tu blog! Muchas felicidades!

iris dijo...

¡Pero que bien cuentas chiquilla!. Y de lo que cuantas, creo que la Utopía no existe, puesto que todo es realizable,así que ya sabes querida sabia...todo es posible. Besos y me alegro de volver a leerte.

Ŧirєηzє ✿ܓ dijo...

cierto...
una hija duele mucho...pero ni menos ni mas que un hijo...
lista la princesa...¡¡
un abrazo nieves