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A todos los que visitan Mi Rincón, me dejáis vuestros comentarios: ¡¡Gracias!!. No suelo contestar a vuestros comentarios en las entradas, así que quede aquí mi gratitud.

lunes, 10 de enero de 2011

Naranjas y nueces

El aparador de la salita en casa de la abuela, ya no tenía más hueco para guardar recuerdos. Con los años, tantos ya, la abuela había ido acumulando tarjetas, platitos de viajes, dedales, juegos de café incompletísimos, sorpresas de roscón, frascos de colonia bonitos y vacíos, cientos de cacharritos que a Mónica le encantaba mirar, repasar, tocar.

A Mónica la dejaban algunas tardes con la abuela, mientras sus padres se ocupaban de alguna tarea en la que la niña sólo sería un estorbo. Y a ella eso le encantaba. Solía mirar a su abuela desde abajo. Ponía su barbilla apoyada en la mesa de camilla, y elevaba su mirada de aguamarina hasta que se topaba con la cara serena de su abuela.

-Me gusta tu color azul del pelo abuela
- Ah, eso ha sido un capricho de mi peluquera, dice que los reflejos azules son más elegantes. A mí me da igual, la dejo hacer.

La niña se embobaba escuchándola. No se cansaba de oirle sus historias, mil veces repetidas, pero le pasaba como con los cuentos, mil veces escuchados y mil veces sorprendentes.

Las manos de la abuela eran blancas y firmes. Con qué delicadeza le despejaba la frente de aquel  flequillo rubio que se empeñaba en cubrirle los ojos color del mar.

-Así está mejor.

Merendaban siempre naranjas y nueces. Su abuela cogía la naranja y empezaba a pelarla por uno de los polos, iba deslizando el cuchillo por toda la fruta, rodeándola, sin romper la cáscara, y eso era fascinante.

31 comentarios:

Reyes dijo...

Qué rico , naranjas y nueces , y qué bien contado.
Me ha dao una idea esto de los reflejos azules.
Gracias.
Besos.

cabopá dijo...

Su mirada aguamarina, preciosa imagen de la mirada atenta y clara de una abuela...
Tu relato de hoy es costumbrista en la mejor de sus caractereisticas...Me ha gustado muchísimo, como me gustan las nueces que como por las noches, como me gustan las naranjas, ahora mismo acabo de hacer dos kilos en mermelada...
Besicos amiga.

Ŧirєηzє ✿ܓ dijo...

fascinantes son todos los recuerdos que nos dejaron nuestros mayores....
estos son preciosos...¡¡¡
un abrazo

Genín dijo...

jajaja que manera tan cálida y reconfortante de contar una historia, un punto de vista, y hacerle a uno sentirse bien!
Gracias
Salud

TORO SALVAJE dijo...

Que momento tan plácido y sereno.
Ganas me dan de estar allí.

Besos.

Rodolfo Serrano dijo...

Fascinante es cómo lo cuentas. Un abrazo

lolita lagarto dijo...

las manos de la abuela.. y como le despejaba la frente...he vuelto a sentir el saber de las abuelas, su manera de hacer, un mundo que parece estar perdiendose, hgracias por recordarmelo!
precioso, precioso precioso.... precioso!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Este magnífico texto solo tiene un pero -que en gustos nos hay nada escrito-: las nueces hacen mejor coalición con las mandarinas.
Besos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

A mí me parece un texto lleno de ternura, inundado de paz y de sonrisas que se esbozan al hilván del recuerdo.
Precioso, Nieves, y es que las abuelas y los abuelos siempre están llenos de calidez en nuestro pensamiento.
Un beso enorme.

S. dijo...

Me has recordado a cuando me colaba en la casa de la vecina a comerme unas naranjas...

MucipA dijo...

Me da pena no haber tenido momentos como los que describes, no he llegado a conocer a ninguno de mis abuelos/as porque murieron cuando yo todavia era pequeña, asi que no guardo ningun recuerdo como este y es una lastima.

Un abrazo!

Juan Luis dijo...

Me ha gustado muchísimo, que reflejo de la ternura...
Un besazo!

Felipe dijo...

Ternura a raudales y trasposición a la infancia.Cuanto realismo contado con tanta dulzura

Me voy encantado con tu relato

Besos

Larisa dijo...

Nueces. Mi abuela me dio a probar las nueces, y las devorábamos por las noches. No teníamos mesa camilla, pero teníamos una tele chiquitita, en blanco y negro, que de vez en cuando se veía.
Naranjas. Fue también gracias a ella que conocí el sabor de las naranjas. Acabaron siendo zumos, sangre naranja que me refrescaba la garganta al salir del colegio por la tarde.

Y me callo, que, cuando me pongo nostálgica, parezco humana.

(Gracias por tus vocablos en mi virtual casa)

Jauroles dijo...

Esos pequeños detalles que quedan en nuestra retina, en nuestra memoria... Me entró la nostalgia.

Besos.

Álvaro Dorian Grey dijo...

casi puedo oler la naranja, precioso
saludos y salud

LUCIERNAGAS DE CIUDAD dijo...

Cuando somos pequeños las abuelas y abuelos son una ventana a la imaginación compartiendo sus más preciados recuerdos.

Petons!

iris dijo...

Gracias por recordarme a mi abuela. Es un placer leerte. Besos anaranjados.

Juanjo dijo...

Me ha gustado tu relato,pero no acabo de entender porque me pedias excusas....¿Se me escapa algo'
Besos

Laura dijo...

Esa niña me ha recordado a una alumna que hoy, precisamente, me ha estado hablando de su abuela y que es rubia y lleva un largo flequillo que le tapa sus ojitos del color de la mar.

Un saludo

Luis dijo...

Hola Nieves:
No conocía la combinación "naranjas-nueces", pero si la abuela-nieta que desborda alegría por parte de ambas.Los abuelos disfrutamos mas de nos nietos que incluso de nuestrios hijos cuando éramos padres.
Recibe un cordial saludo,
Luis

La sonrisa de Hiperión dijo...

Mañanita soledad de domigo, y yo pasenadpo por entre tus cosillas. Genial siempre.

Saludos y un abrazo.

Gabiprog dijo...

Que buen sabor tienen algunos recuerdos...

:-)

Carlos dijo...

Como lo cuentas es maravilloso. Lindo.

Felipe dijo...

A la vieja usanza como los vijos recuerdos.
Un saludo: el bolu

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Ay los recuerdos de la abuela. Suerte para queien las conocisteis, yo no tuve ese privilegio.
Bonito el relato, tierno y emotivo.

Besicos muchos

Lola (pecado,docape) dijo...

Entrañable...lo disfruté y voy a probar las naranjas con nueces.

Marcelo dijo...

Nadie discute la importancia de los padres. Sin embargo, no hay tantos entusiastas defensores de los abuelos. Y sin embargo nuestra vida puede ser bien distinta según nos acompañe la suerte en ese sentido. Mi abuela era así como la describes.
Un abrazo!

Floristeria Belum dijo...

Me impacta, traspasa la coraza de acero en la me siento metida para que no traspase la dureza del día a día, en el que la nostalgia, el romanticísmo, el calor, la sensibilidad no tiene cabida en los días que vivimos, todo se hace demasiado duro, Sin embargo recordé las manos de mi abuela y como yo me sentaba en la mesa de camilla y ponia mi barbilla en las manos desde donde la miraba, como decia Larisa me he sentido humana.GRACIAS.

Nieves LM dijo...

Muchísimas gracias a todos por vuestras palabras. Bienvenidos a ls nuevos. Besossssss

impersonem dijo...

¡Qué entrañable!

Besos.